El goldfish burbuja es una de las variedades fancy más llamativas del mundo acuático, reconocible al instante por los grandes sacos de líquido que cuelgan bajo sus ojos. Su nado lento y ondulante le da un carácter casi hipnótico, convirtiéndolo en una pieza central en cualquier acuario.
Por su fragilidad, requiere un entorno sin aristas ni corrientes fuertes que puedan dañar sus burbujas. Convive mejor con otros goldfish fancy de ritmo similar, lejos de especies más ágiles o competitivas. Sin necesidad de calentador en climas templados, es un pez de agua fría accesible para acuaristas de nivel intermedio que sepan adaptar el acuario a sus necesidades específicas.
¿Primera vez con uno? Lea nuestra guía del goldfish: por qué no va en pecera redonda, cuánto crece y cómo elegir entre cometa y fantasía.