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El Blue Dempsey tiene nombre de boxeador y cara de pocos amigos, pero es la versión pacífica del Jack Dempsey. Se suelen confundir, y por eso hay gente que le tiene miedo sin conocerlo. En la casa es otro cuento: se arma su rincón entre las piedras, recorre el acuario con calma y, con el agua limpia, luce un azul eléctrico que se ve desde la otra punta de la pieza.
Cuando alguien oye “Dempsey” piensa en el pez peleador. Ese es el Jack Dempsey común. El Blue es la versión pacífica, y por eso se suelen confundir. Son la misma especie, Rocio octofasciata, pero con el azul llegó otro pez: más chico, más tranquilo y más delicado.
Gris oscuro, salpicado de puntos celestes y verdes, con manchas oscuras a los costados. Es el color del río.
El Blue es el mismo pez con otra ropa: un azul eléctrico que se fue fijando criándolo en cautiverio. Y con el color cambió también el genio.
La buena noticia: el Blue se queda más chico que el común. De adulto mide unos 15 cm, y para eso no hace falta un acuario enorme.
Uno común de 100 × 30 × 40 cm, unos 120 litros, le sirve desde que llega hasta que es adulto, si va solo o con un compañero de fondo. Más que litros de sobra, lo que pide es agua estable y un rincón propio.
¿Y si después quiere sumarle un cíclido de su tamaño? Ahí sí conviene un acuario más largo. Más abajo le contamos con quién se lleva.
Cuando llega
unos 5 cm
Acuario: el común de 120 litros
1 año
10 a 12 cm
Acuario: el mismo
2 años o más
unos 15 cm, adulto
Acuario: sigue en el de 120 litros
El Jack Dempsey, del que sale el Blue, es de México y Centroamérica. Vive en la vertiente del Atlántico, desde el río Papaloapan, en el sur de México, hasta el río Ulúa, en Honduras, pasando por Belice y Guatemala.
Le gustan las aguas lentas: pantanos, canales con fondo de barro y arena, y la parte baja de los ríos, a veces entre manglares. Es agua tibia todo el año, muchas veces turbia y con poca luz.
Temperatura entre 24 y 28 °C, con termómetro a la vista. En Santiago el calefactor es obligatorio: en invierno el agua dentro de la casa baja de 20 °C. El agua de la llave le sirve si le saca el cloro con acondicionador.
Lo que el Blue no perdona son los cambios bruscos. Es más delicado que el común, así que el agua nueva entra con acondicionador y a la misma temperatura que la del acuario. Y tapa siempre: si se asusta, puede saltar.
Para el resto, lo de su río: arena fina, piedras firmes, un tronco y un par de escondites.
Busque un filtro que mueva por lo menos 5 veces el agua del acuario por hora: para 120 litros, uno de 600 L/h o más. Y cambie un tercio del agua cada semana, aunque se vea limpia. La suciedad que hace daño no se ve.
Ponga dos cuevas, no una. El Blue se adueña de una y la cuida. Si los demás peces no tienen otro rincón donde meterse, ahí parten los problemas.
En internet dicen que los cíclidos arrancan todo lo verde. Pasa, sobre todo cuando las plantas van en grava. El truco está en el fondo: sustrato profundo, tipo Father Fish, el mismo que recomendamos para el oscar. Es una capa de tierra fértil tapada con arena fina. Nada de grava: el método funciona con arena.
La proporción importa: por cada 1 cm de tierra, 3 cm de arena encima, para que la tierra nunca salga a la superficie, porque eso puede ser mortal para el pez. Con un cíclido que mueve el fondo, use por lo menos 7 cm de arena sobre unos 2 cm de tierra.
Ahí las espadas amazónicas (Echinodorus) se agarran firme y el pez no las puede desenterrar. Lo ideal es plantar primero y soltar el pez después, cuando las raíces ya agarraron. Si parte con plantas recién puestas o con grava, ahí sí se las va a sacar.
En su río caza gusanos, crustáceos, insectos y peces chicos. En la casa, la base es un pellet para cíclidos, una vez al día y lo que se coma en dos minutos. Dos o tres veces por semana, cambie el pellet por algo vivo o congelado: camarón, larva de mosquito o artemia. El error más común es darle de más: lo que sobra ensucia el agua, y al Blue el agua sucia le apaga el color.
¿Y peces vivos de alimento? Se pueden, si sabe de dónde vienen y son sanos. Los que se compran por montón, sin saber su origen, pueden traer parásitos y enfermedades, y ahí no vale la pena el riesgo. Lo que sí evite es la carne de vacuno y de pollo: tiene una grasa que el pez no digiere bien y ensucia el agua.
Pellet para cíclidos, una vez y en poca cantidad.
Camarón, larva de mosquito o artemia en vez del pellet.
Sin comida. Le hace bien a la digestión.
El Blue es un cíclido tranquilo, así que se lleva bien con cualquier compañero tranquilo de tamaño parecido. En un acuario común de 120 litros, lo más fácil es tenerlo solo o con un pez de fondo con armadura, como el pez Rafael o un synodontis: son tranquilos, salen más de noche y se saben defender. Si quiere sumarle un cíclido de su tamaño que no sea bravo, eso ya pide un acuario más largo. Y lo que le quepa en la boca, se lo come; los cíclidos bravos tampoco. Pregúntenos antes de juntarlo con algo.
El azul no es tintura: es una mutación natural de la especie, que los criadores fueron fijando en cautiverio. Igual, el tono no es siempre el mismo. Cambia con la edad, con la luz y con el ánimo del pez. Estas son tres caras del mismo azul.
Celeste claro con manchas negras. Es el que tenemos en la tienda: el azul ya se nota, y el tono va cambiando a medida que crece.
Así puede verse de grande: un azul más profundo, con manchas oscuras por el cuerpo.
Más verdoso y con barras negras marcadas. Dos juveniles pueden verse bien distintos.
La respuesta honesta: se le puede apagar por un rato. Con estrés, agua sucia o un cambio brusco de temperatura, se oscurece y el brillo baja. Cuando se calma y el agua vuelve a estar bien, lo normal es que el color vuelva. Lo que cuida el azul es lo mismo que cuida al pez: agua limpia y estable, y que nadie lo moleste.
No es cosa solo del Blue. Esa lámina de 1936 ya decía que el Jack Dempsey “varía mucho de color según la temperatura, la excitación o el estado de salud”, y que a ratos se le borran los puntos brillantes. Para que el azul se luzca, ayudan la luz tenue y un fondo oscuro.
Si es su primer Blue Dempsey, hay cosas que lo van a hacer dudar. Estas tres son normales.
La verdad: cuesta mucho saberlo, y a nosotros también nos cuesta. En juvenil, a simple vista no se puede. En adultos hay una pista, pero no es segura: el macho suele tener las puntas de la aleta de arriba y de la de abajo más largas y en punta.
La hembra suele tenerlas más cortas. Por eso, si piensa en una pareja, lo más seguro es esperar a que se emparejen solos: cuando dos se juntan y limpian una piedra para poner huevos, ahí sabe que tiene macho y hembra.
Y cuente con que una pareja que se arma va a querer criar. Antes de juntarlos, lea lo que viene.
En la casa pasa, si hay macho y hembra adultos. Los dos padres se encargan de todo, y lo hacen bien.
Eligen una superficie lisa dentro de su rincón: una piedra, un tronco o el vidrio.
La hembra pone unos 500 a 800 huevos y el macho los fecunda.
Los dos cuidan los huevos y después las crías. Son padres atentos.
Les mastican la comida a las crías antes de dársela.
Si los molestan, pueden comerse las crías. Por eso, en esos días, déjelos tranquilos.
El Blue es más delicado que el común, así que los descuidos le pegan antes. Casi todo lo que lo enferma viene del agua sucia, de los cambios bruscos o del estrés.
Si pasan los días y el brillo no vuelve, revise la temperatura, el agua y que ningún pez lo esté molestando. Si sigue igual, escríbanos.
Es el punto blanco, un parásito. Suele aparecer después de un cambio brusco de temperatura. Tiene remedio, pero hay que partir rápido. Escríbanos antes de medicar.
Agua sucia o un compañero que lo muerde. Cambie agua, revise el filtro y mire quién lo persigue.
Le falta oxígeno o el agua está sucia. Revise el filtro y cambie agua hoy mismo.
Mida la temperatura y revise el agua. Si siguen pasando los días, escríbanos.
En casa nueva es normal. Dele unos días tranquilo, con poca luz y sin molestarlo.
No. Es la versión pacífica del Jack Dempsey, y se suelen confundir. Como todo cíclido cuida su rincón, pero no anda buscando pelea.
Es la misma especie, Rocio octofasciata. El Blue es más chico, más tranquilo y de un azul eléctrico que se fijó criándolo en cautiverio.
Se le puede apagar con estrés o agua sucia, y lo normal es que vuelva cuando el agua está bien. Está explicado más arriba, en sus colores.
Un acuario común de 120 litros (100 × 30 × 40 cm) le alcanza de adulto, solo o con un compañero de fondo.
Sí, con peces tranquilos de tamaño parecido, como el pez Rafael o un synodontis. Para sumarle un cíclido de su tamaño, mejor un acuario más largo. Peces chicos no, porque se los come.
Mejor no. El común es más grande y más bravo, y el Blue lleva las de perder.
En Santiago, sí. Su agua va de 24 a 28 °C, y en invierno la de la casa baja de 20 °C.
Unos 8 a 10 años, con buen cuidado.
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Armar el acuario de su Blue Dempsey